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Retomo el trabajo después de un problema con la placa base de mi equipo. Tras un mes de sequía tecnológica comienzo las pruebas de animación de los elementos de transición de Open memory. Isabel Pérez del Pulgar ya ha comenzado la edición de toda la cantidad de material que grabamos los meses de julio, agosto y septiembre, una cantidad ingente que hay que estudiar, ordenar y encajar en el todo que es este proyecto.


Trabajo todo el fin de semana con el material que Isabel ha grabado este mes en París. El viernes conversamos largo rato sobre soluciones de transición, además de otras cuestiones relativas al proyecto y a nuestra existencia. En todos los aspectos de nuestra charla se puso de manifiesto lo complicado que es trabajar y vivir cuando una se dedica a esto. Acerca del trabajo porque intentas condensar visualmente toda tu experiencia y ajustar el discurso conforme a unas líneas que deben compensar el fondo y la forma. Todo está en nuestras cabezas, tenemos horas de grabación y las ideas claras acerca de qué queremos contar en Open Memory. El reto ahora es contarlo bien. Acerca de la vida porque elegimos nuestro destino aún a sabiendas de las dificultades, la incomprensión y la hartura de haber justificado continuamente en el pasado las razones de nuestra elección. Ya no hay lugar para explicaciones, ahora el objetivo es seguir creciendo.





Recibo grabaciones de las performances que Isabel ha realizado para trabajar la animación de "Construcción", el primero de la serie de vídeos que conformarán OPEN MEMORY. El chroma me va a permitir trabajar más rápido (un suspiro de alivio), las secuencias son largas y tengo que seleccionar fragmentos. 

El visionado de los vídeos me lleva a la simetría como patrón de composición de la imagen. Ahí me quedo, atascada con las puertas y las niñas; que me aportan elementos simbólicos importantes en la narración; que me permiten jugar con planos de profundidad; que enmarcan la acción performativa de Isabel. Tengo la historia en la cabeza y reproduzco esa visión de muerte y sangre, como en el invierno de la vida. 

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